viernes, 23 de agosto de 2013

Tu misterioso alguien


Era un día como cualquier otro. Él tomó sus llaves y emprendió su camino hacia su trabajo. Caminaba distraído mientras se colocaba los auriculares en sus orejas y acomodaba su Ipod en el bolsillo de su pantalón.
Ella iba caminando, manteniendo su atención en el mensaje que estaba tecleando en su celular cuando sintió que su hombro chocó con algo.
Él levantó la vista, la miró rápidamente y continuó su camino. Esos segundos bastaron para reconocerla. Volteó para mirarla una vez más, un rápido flashback atravesó su mente. Era una imagen de ellos dos tomados de la mano paseando por el parque.
Ella también lo había visto. Para confirmarlo se giró pero ya no estaba, tal vez había sido una ilusión. El recuerdo de los dos besándose la invadió. Sacudió su cabeza y siguió caminando.
Él no se había ido, se encontraba escondido detrás de una pared. Asomó su cabeza para observar si aún estaba allí, la vio acercarse a un auto y hablarle a alguien.
Ella le sonrió a la persona que estaba dentro. Lo rodeó y se metió. Saludó con un pequeño beso en los labios a su acompañante mientras se colocaba el cinturón de seguridad. El auto aceleró y se fue.
Él la perdió de vista una vez más.

Él conducía en su coche una tarde, se detuvo cuando el semáforo se puso en rojo.
Ella llegó al edificio y tocó timbre.
Mientras esperaba a que el semáforo cambiara de color giró su cabeza y la volvió a ver. Se veía igual que siempre. Una sonrisa se asomó en su cara la cual fue borrada al ver como abrazaba y besaba a otra persona. El semáforo se tornó verde y se fue.

Ella estaba en su habitación. Su acompañante le acariciaba la espalda mientras que sus bocas se acercaban. De pronto se tocaron pero era él quien la besaba y no el otro. Luego de entregarse completamente el uno al otro, él se levantó y se dirigió a la cocina. Ella lo siguió, preparaba el café y él leía el diario. Se acercó para servirle el café y depositar un beso en sus labios pero ya no era más él sino que otra persona.

Él se encontraba en el comedor de su casa con un plato de comida en frente de sus ojos. Solamente podía jugar con el tenedor y la comida. Era de esos días que al recordar las últimas imágenes de ella le quitaban el apetito.

Sabía que corría un riesgo si lo hacía pero aún así se animó. Él colocó la hoja de papel debajo de la puerta y la deslizó hacia dentro. Luego se fue.
Ella se encontraba hablando con alguien cuando notó el papel sobre el suelo cerca de la puerta. Fue a recogerlo. Tenía escrito "Cariño no soporto estar sin ti", lo giró y pudo leer "Pero parece que tú sí". Reconoció la letra al instante. Su acompañante le tocó los hombros y le preguntó que le pasaba. Ella solamente lo ignoró, abrió la puerta para ver si seguía allí pero ya no estaba.
Él estaba escondido cuando ella se asomó.

Él se encontraba tomando un café y leyendo una revista cuando notó su presencia en ese restaurante.
Ella estaba acompañada y simplemente lo vio. Le dijo a su acompañante que se tenían que ir. Pidió la cuenta y se levantaron. Su compañía le colocó su abrigo y ambos salieron.
Él no iba a dejar que se le fuera otra vez. Pagó y se salió de donde estaba.
Ella había terminado de decirle algo a su acompañante, quien luego se fue, cuando lo tenía en frente a él.
Ambos se miraron y ella no pudo evitar discutirle acerca de su acoso en los últimos días. Él la jaló del brazo cuando intentaba irse pero no pudo hacer otra cosa más que soltarla y dejarla ir una vez más.
Ella salió corriendo.
Él se quedó solo. Estaba por irse cuando chocó con alguien. Era una chica, la cual le sonrió y le devolvió la sonrisa.

Ella entró al ático donde guardaba sus cosas viejas. Desempolvó un álbum de fotos que se encontraba en una caja y lo abrió. De inmediato sus ojos se llenaron de lágrimas al recordar cada momento que reflejaban las fotografías. Las imágenes de ellos dos en distintos lugares la dañaban por dentro. A pesar del tiempo aún no lo había olvidado. Cerró todo y se dirigió a donde sabía que él se podría encontrar. Pero cuando llegó a su destino no se esperaba hallarse con la imagen de él junto a otra persona.

Los recuerdos de los últimos días retrocedieron: ella viéndolo con otra, el álbum de fotos, la pelea en la salida del restaurante, el mensaje, el café, el semáforo, él escondido detrás de la pared, ella saludando a otro y el choque de hombros.

Él estaba por salir para ir a trabajar cuando las llaves se le cayeron al suelo.
Ella mantenía su vista en el mensaje que estaba tecleando en su celular.
Él abrió la puerta y salió.
Ella pasó por la entrada de la casa mientras él cerraba la puerta.
Él bajó las escaleras y empezó a caminar mientras se colocaba los auriculares.
Nunca se vieron y nada de lo ocurrido en los últimos días pasó.