jueves, 5 de junio de 2014

One Last Dance

Me miraba en el espejo. Tenía puesto mi vestido y mi toga encima. El birrete se encontraba sobre la cama a la espera de ser puesto sobre mi cabeza. Cómo había pasado el tiempo. Nunca pensé que este momento llegaría tan rápido. Hacía unos pocos días había sido aceptada en la universidad, aquella de la cual no había parado de hablar en estos últimos años. Mi vida cambiaría completamente luego de las vacaciones de verano. Nuevo lugar para vivir, nuevas amistades. ¿Quzás nuevo amor? Ya estaba lista. Me coloqué el birrete y me dirigí hacia mi graduación.   La ceremonia estuvo preciosa. Las palabras de mis compañeros emocionaron a todos. Probablemente sería la última vez que me vería con la gran mayoría. Es horrible solamente pensar que amistades que duraron por años se terminen tan fácilmente. Era el momento de la fiesta. El salón estaba muy lindo decorado. Flores, globos, cintas. Todos disfrutábamos. Me encontraba sentada descansando un poco, viendo bailar a mis amigos. Iba a extrañarlos demasiado. Sentí que alguien se sentaba al lado mio pero no le di importancia. Tomé mi teléfono para informarle a mi madre que todo estaba yendo bien.
-Está muy mal visto estar en una fiesta con el teléfono- esa voz no me hablaba hace tiempo
- Le estoy informando a mi madre sobre el estado de la fiesta- respondí con un toque de gracia
- Tu madre siempre tan preocupada - hubo un momento de silencio entre nosotros dos- Espero que no te moleste que te esté hablando luego de tanto tiempo.
-No me molesta, no te preocupes ¿Cómo has estado?
-Bien. ¿y tú?
-Bien. Escuché por allí que fuiste aceptada en la universidad. Esa que no parabas de hablar- ambos reímos
-Es verdad. ¿Tú también has entrado a la universidad que tanto querías?
- Sí.
Nos volvimos a quedar en silencio por un rato. Luego de un tiempo se empieza a sentir incómodo.
-Mira - dijo luego de un bufido - probablemente no nos volveremos a ver. Espero que no sea para siempre. Se que ha pasado un tiempo, pero no quiero que el recuerdo que tengamos del otro sea desagradable. Quiero que cuando pensemos en el otro haya una sonrisa en la cara. Quiero arreglar las cosas. Que quedemos como amigos. No te pido que las cosas sean como cuando nos conocimos en primer año, hace cuatro años atrás. No quiero que terminemos en malas condiciones, sólo eso.  ¿Crees que podremos hacerlo?
Lo miré a la cara. No dije nada por un rato. El silencio nos volvió a invadir. Él se estaba poniendo nervioso ante la falta de respuesta. Suspiré.  
-Tienes razón. No podemos volver el tiempo atrás y evitar todo el sufrimiento que pasamos. Pero tampoco podemos pretender que no nos conocemos cuando tuvimos una historia por tanto tiempo. Así que aceptaré tu propuesta de ser amigos.
Le tendí mi mano para que me la tome y sellar nuestro acuerdo. Él la tomó y me abrazó. ¡Cómo extrañaba esos abrazos! Nos quedamos así unos minutos. Nos separamos del calor del otro. Él se levantó de su silla. Se acomodó su traje. Estaba a punto de tomar nuevamente mi teléfono para verificar si mi madre me había respondido mi mensaje pero antes de agarrarlo noté su mano delante de mi cara. Estaba confundida con lo que me estaba proponiendo.
-Ya que hemos acordado ser amigos y antes de despedirnos. ¿Me concederías un último baile?
Gustosamnete y con una sonrisa en la cara le acepté la invitación. Nos dirigimos al centro de la pista  tomados de la mano. Me tomó de la cintura y yo pasé mis manos alrededor de su cuello, comenzamos a bailar.
-No sé si te lo habrán dicho ya pero estás muy linda.
-Como siempre- respondí con aire de coquetería mientras sentía como me iba sonrojando.
Me acerqué más a él. No quería que nuestro último baile se terminara.

Inspirado en la canción One Last Dance de R5