viernes, 1 de agosto de 2014

Con la música en la radio

Recientemente nos habíamos comprometido. Luego de buscar por varios lados encontramos la casa perfecta para empezar nuestra nueva vida juntos. Era un viejo edificio pero muy lindo a la vista. Había un par de habitaciones que arreglar. Decidimos hacerlo por nuestra cuenta.
Llegamos al lugar, me coloqué en el baño mi ropa de trabajo, la cual consistía en una remera blanca vieja y un overol. Empapelamos la primera habitación que decoraríamos, la cual era la sala de estar de la casa. Apoyamos las latas de pinturas, que habíamos comprado antes de venir, en el piso. Observé la habitación. Pensar que algo sin vida se convertiría en un espacio lleno de color y amor. Destapé la lata de pintura y mojé el pincel. Antes de empezar lo mire a él y le dediqué una sonrisa de felicidad.
Estuvimos pintando al ritmo de la música que pasaban en la radio que habíamos llevado,  hasta que nuestro estómago empezó a rugir de hambre. Buscamos la comida que habíamos traído para el almuerzo. Colocamos en el suelo un par de maderas que se encontraban en una de las habitaciones para que hagan de mesa y que los sándwiches no se caigan en el suelo que por más que estuviese empapelado estaba manchado de pintura. Decidí sacarme las zapatillas por un rato y estar descalza sintiendo la sensación fría del papel debajo de mis pies.
Media hora después terminamos de comer. Nos quedamos sentados por unos minutos esperando a que se bajara la comida.
-Es hora de volver al trabajo- dije mientras me paraba
-No quiero. Quedémonos un rato sentados, luego seguimos.- Me miró con su cara de cachorro mojado que tanto me gustaba.
Tomé mi pincel, lo mojé un poco de pintura sin que él me viera. Cuidadosamente me acerqué hacia donde se encontraba con mi pincel atrás mio.
-Me encantaría hacerlo pero si no nos apuramos se pondrá el sol y no se secará rápido la pintura
-Pero la pintura se puede llegar a tardar en secar como un día
-Oh, yo no me estaba refiriendo a la pintura en la pared
-¿Entonces a cuál?
-A esta pintura
Pasé toda la pintura por su cara. Me miró con ojos vengativos y a la vez divertidos. No esperaba que en ese momento mi cara también estaría llena de pintura. Tomé revancha y volví a mojar el pincel junto con mi mano y la pasé por su ropa.
-Señorita has pasado los límites- dijo entre risas.
Mi overol y remera se llenaron de pintura. Nuestra guerra duró bastante tanto que la habitación quedó pintada pero no de la forma que queríamos.
-Hagamos una tregua- me propuso
-Está bien- acepté
-Ven aquí- me tomó de la mano y me acercó hacia él
Una canción empezó a sonar en la radio. Nos comenzamos a mover al ritmo de la música hasta que de pronto él se detuvo.
-Espera un momento- soltó- Quiero estar igual que tú. Descalzo sintiendo la pintura en mis pies
Me reí ante lo dicho. Vi como se deshizo de sus zapatillas quedando descalzo. Me volvió a tomar, dando giros alrededor de la habitación, sintiendo el ritmo de la música mientras bailábamos. Al terminar la canción nos quedamos mirándonos a los ojos, sin decir nada. Lentamente nos acercamos al otro, como la primera vez y nuestras bocas se unieron.
-Si cada vez que tengamos que pintar una habitación terminamos con una guerra de pintura y bailando, dudo que la casa esté a tiempo para cuando nos mudemos- dije mientras los dos nos reíamos.
Definitivamente amaré vivir aquí.

Basado en la canción "Con la música en la radio" de Laura Pausini